María muchas veces pensaba que la vida resultaría muy fácil, a sus 3 años, María comprendía muchas cosas de lo que observaba, la felicidad de sus padres, la armonía que en ese momento existía en su hogar, la felicidad completa.
María contaba todas sus cosas a su mamá, eran grandes amigas, un día el padre regresa a casa de una manera muy infrecuente en su accionar, pero en adelante sería lo que acabaría con la felicidad ya ganada. El padre de María había encontrado la felicidad en brazos de otra persona, los motivos que llevaron a este desenlace, es algo que la mente y las hormonas quizás no lleguen a comprenderse y sea materia de investigación científica; después de tanto amor, la familia termina por dividirse, María de 10 años se encuentra muy confundida y reclama a su mamá del porque su padre se fue, y la mamá solo se ponía fuerte y muchas veces se rompía a llorar.
María ya adolescente había adquirido un carácter muy independiente y muy poco cortez con su madre, y aunque ella en su mente daba vueltas que lo que hacía era mal, ella sentía una fuerza inevitable que seguía adelante con sus actos duros contra su madre.
María ya profesional y una mujer de negocios de exito, habia vuelto a su madre una persona ajena a su vida, ya no le tenia paciencia, muchas veces ya no la escuchaba y sobretodo ya no se contaban las historias de la vida de ambas y sus sentimientos; María había tomado una actitud muy intolerable con su madre. La mamá de María muy preocupada por el accionar de su hija pero a su vez muy triste, habia entrado en una depresión y falta de amor, María ya no tenia paciencia de su madre de 50 años de edad la tenía olvidada en casa, no con cosas materiales o falta de los servicios basicos o la alimentación, sino de algo muy importante que muchos de nosotros olvidamos, de la PACIENCIA Y EL AMOR hacia las personas que nos brindaron todo cuando nosotros no podiamos defendernos en la vida.
La Mamá de María había estado realizando sus actividades cotidianas hasta que se enfermó y penso que así enferma su hija pudiera estar más tiempo a su lado pero se equivoco; para que María la llevaba al médico cuando podía o enviaba a su madre con la persona que la cuidaba, pero la Madre no sentía felicidad, y en una de esas visitas al medico, le dijeron que tenia o había heredado el mal de Alzheimer, y que poco a poco irá olvidando de todo. Muy preocupada la madre de María regreso a su hogar y redacto una carta:
Mi querida hija, el día que me veas que no recuerde nadao que este más vieja, te pido por favor que tengas paciencia, sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme "eso ya me lo contaste" solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame tiempo necesario de aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida María, que yo te enseñe hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y sobre todo como afrontar y lidiar en esta vida dura y llena de egoísmo. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primeros pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré, con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido y te tendré por siempre; sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.
María al principio la conmovió pero pasaron los años y ella siguió con su vida que era, y su madre empeoraba con el transcurrir de los días, y el Alzheimer ya había ganado la batalla, La mamá de María ya no se acordaba de nadie y a la justas se acordaba de comer y respirar, ya estaba empezando a perder el gusto por las comidas, hasta que a la edad de 88 años, la Mamá de María había olvidado de caminar, a los pocos días había olvidado de comer, y sobre todo se había olvidado de respirar. Murió a los pocos días de cumplir su cumpleaños.
Muchas veces nosotros no comprendemos del valor de la familia y pensamos y pasamos más tiempo en la diversión y mantenemos olvidados a nuestros padres, a veces tanto hombres como mujeres cometemos errores y destrozamos la felicidad familiar solo por hechos que son del momento, pero los hechos que nos perduraran por siempre queda muchas veces relegado al olvido. Vivamos como si fuera el último día de nuestras vidas y brindemos el amor a las personas que se merecen tu amor y afecto, sobre todo la paciencia con esos seres que nos cuidaron y protegieron mientras eramos debiles y no rechacemos el afecto que a su manera nuestros padres puedan darnos. La Familia es más importante que otras cosas que no podrás recuperar más.